jueves, 8 de julio de 2021

La última paloma - Men Marías

Nuevamente el grupo de lectura #SoyYincanera, con la colaboración de la editorial Planeta, nos ha ofrecido la oportunidad de participar en la lectura simultánea de la novela La última paloma, de la que hasta ahora era para mí una autora desconocida: Men Marías y que con este libro se ha convertido en una “imperdible”. 


Un thriller sobrecogedor en el que la autora nos acerca al presente y pasado de una ciudad aparentemente deslumbrante para descubrir a un asesino y los motivos por los que éste es capaz de matar. 




Autora: Men María

Título: La última paloma

Núm.  de páginas: 539

Editorial: Editorial Planeta

Presentación: Tapa dura con sobrecubierta

ISBN: 978-84-08-24230-7

Fecha de lanzamiento: 12/05/2021

 


Frente a la base naval de Rota, tras el cordón policial que acordona la brutal escena, un grupo de vecinos clama que se haga justicia: el cuerpo de la joven Diana Buffet yace salvajemente mutilado y con unas enormes alas cosidas a su espalda.

Ni las cámaras ni el helicóptero de vigilancia de la base han captado una sola imagen que pueda servir a la investigación; algo incomprensible.

La sargento Patria Santiago sabe que el asesino va a volver a matar, pero nadie la cree, ni siquiera el cabo Sacha Santos -a quien le gustaría ser algo más que su compañero-, porque al igual que piensa el resto de Rota, Patria ha convivido con el dolor demasiado tiempo como para ser de fiar.

Una sola pista, la investigación que Diana estaba haciendo sobre la base, y su relación con la desaparición de una joven hace sesenta años, cuando los americanos llegaron a Rota, parecen ser los únicos hilos de los que tirar.

Sólo quien conoce el dolor puede enfrentarse a un crimen tan macabro. 


Men Marías (Granada, 1989) se licenció en Derecho y ejerció la abogacía desde los veintitrés años, especializándose en el sector mercantil. Debutó como escritora con la obra Pukata, pescados y mariscos, que fue galardonada con el Premio de Novela Carmen Martín Gaite 2017 y un accésit en el Premio Torrente Ballester 2017. En el género del cuento, ostenta un total de 28 menciones de ganadora y finalista en diferentes certámenes literarios españoles e internacionales. Además, es tutora de técnica literaria, novela negra y poesía en su ciudad.
 


La historia tiene lugar en Rota, un pueblo de Cádiz. En la novela podemos conocer la ciudad en dos épocas diferentes: durante los primeros años del establecimiento de los militares en la Base naval y en la época actual.


En el mes de septiembre del año 1953, se firmaron los Acuerdos de Amistad Hispano-norteamericanos (Pactos de Madrid) y como consecuencia de ellos de decidió instalar una serie de bases militares en el territorio español, entre las que destaca a base militar de Rota, situada en un terreno de 23 km² entre la Villa de Rota y El Puerto de Santamaría (en menor medida), en la provincia de Cádiz.

Ese año la villa de Rota, con poco más de diez mil habitantes, era una ciudad principalmente dedicada a la mayetería  -un tipo de agricultura tradicional basada en el minifundio-. Para la construcción de la base militar fueron expropiadas de forma forzosa las tierras que estaban dedicadas al cultivo prometiéndoles a sus propietarios una indemnización mísera, que incluso no llegaron a recibir.  A algunos mayetos les ofrecieron nuevas tierras en una pedanía jerezana -Nueva Jarilla- y se vieron obligados a abandonar sus casas y sus huertas, mientras que otros se buscaron la vida como buenamente pudieron.  

Con la llegada de los soldados americanos a Rota en el año  1956, la economía de la villa dio un cambio radical y pasó de ser un pueblo con las calles sin asfaltar a convertirse en una ciudad al servicio de la base militar.


Los militares estadounidenses que llegaron a la base tenían una gran capacidad económica, comparada con la de la España de esos años, lo que llevó a muchos de ellos a cometer grandes excesos, amparados por la permisividad y porque en la localidad no existía ni policía que pusiese freno a sus desmanes.

En la base los militares podían disfrutar de todo tipo de comodidades, electrodomésticos, coches y un largo etcétera, mientras que los lugareños no podían ni  imaginarse que existieran. Por poner algún ejemplo, el primer autocine que se instaló en Europa se estableció allí. También tenían supermercados en los que podían comprar sus comidas americanas a precios ventajosos para los residentes, pues estaban exentos del pago de impuestos.

En la villa se instalaron un gran número de prostitutas, que daban servicio a los militares de la base. Para los marines estadounidenses poner un pie fuera de base significaba libertad absoluta, lo que llevó a muchos de ellos a cometer muchos excesos. Mientras tanto, los habitantes de la villa que tenían hijas les prohibían a estas salir a la calle en cuando un barco asomaba por la bahía en dirección al puerto militar.

Eso sí, en determinadas fechas especiales o cuando se celebraban acontecimientos relevantes, como el 4 de julio (día de la independencia norteamericana) o durante la fiesta de Halloween, la población civil tenía permitido el acceso a la base para asistir a los actos militares mediante invitación.

La casa de Mongoli. La mansión se construyó entre 1940/50 y se edificó junto a la verja que separa Rota de la base naval. Su propietario, León de Carranza, la utilizaba para pasar allí los veranos hasta que dejo de ir.  En la casa solo vivía un guardes, al que llamaban Mongoli y de ello le viene el nombre.  Sus dimensiones, su aislamiento, su abandono y la vegetación que la rodeaba contribuyó a crear una leyenda en la que se decía que en ella habitaba un fantasma al que llamaban La Tarara.  En este edificio apareció el cadáver de Diana Buffett, salvajemente mutilado.

La Mala madre Es uno de los locales más populares del pueblo y donde todos los parroquianos se conocen. En el interior hay dos espacios diferenciados: uno es la barra, donde se acomodan las parejas y las pandillas de mediana edad y el otro, la zona en la que se ubicaban las cinco mesas, es donde se acomodan los ancianos. Aparte está la la terraza, decorada con ocho barriles con taburetes y, un poco más alejado y debajo de un cartel en el que Fortu -el propietario- recomienda remedios caseros para diferentes males, hay otro barril más, el que Patria y Sacha suelen ocupar cuando acuden allí. 


Aunque es una novela coral, con un elenco importante, el peso de la narración lo llevan los personajes femeninos.  Mujeres cuya vida da un giro radical en un momento determinado y que tienen que tomar decisiones que cambiaran sus vidas; mujeres que señalan y mujeres que son señaladas; mujeres que sufren violencias de todo tipo y sobre todo de género. 




Y, sobresaliendo entre todas ellas esta nuestra protagonista: la Sargento Patria Santiago, una mujer que desde niña ha sufrido la peor de las violencias, de la que aún no se ha recuperado. Pero a pesar de ello, y quizás por ello, cuando se la conoce es un personaje que no puede dejar indiferente a nadie.

Otro de los protagonistas, en este caso masculino, es el Cabo mayor Sacha Santos. Sacha se enamoró de Patria cuando llegó a Rota, pero las circunstancias les separaron, aunque quizás no tanto como él cree…

Diana Buffett es la joven de 19 años que aparece asesinada en la casa Mongoli.  Estaba estudiando el primer año de periodismo en la Universidad de Cádiz, donde vive con sus padres, pero los veranos los pasa con sus abuelos Berta y William, de casi de 80 años, propietarios de la pizzería Genaro, y también hace prácticas en el periódico local.  Diana ha tenido acceso a una información y, valiéndose de su trabajo como becaria en el periódico local inicia por su cuenta y riesgo una investigación, ya que quiere conocer lo que sucedió con una joven que desapareció sesenta años atrás en Rota.

Otro personaje muy peculiar es el teniente Quintana, el jefe de Patria y Sacha.  Quintana tenía una hija que murió en un accidente de tráfico cuando tenía seis años. Como consecuencia –o a propósito- de ello, su mujer le abandonó y, desde entonces, su mayor interés recae en su perro, un cocker spaniel al que llama Macarrón y al que cuida con dedicación y esmero para luego presentarlo a todas las exposiciones caninas que se celebran. 

La novela, presentada en tapa dura con sobrecubierta, está estructurada en tres partes. La primera titulada: La paloma, la segunda parte, tituladas Las palomas y la tercera parte, titulada: El niño.  Con un total de 76 capítulos y una nota de la autora en la que incluye los agradecimientos.

La historia, cuando transcurre en la actualidad, está narrada, en primera persona con las voces de Patria y de Sacha (principalmente), pero cuando la acción nos lleva al pasado, a través de flashbacks, utiliza un narrador omnisciente. 

En mi opinión, la novela tiene, sobre todo, tres puntos fuertes: el ritmo, los personajes y el escenario.  

Es un thriller de solemnidad con un ritmo vertiginoso y con una agilidad que te engancha desde la primera hasta la última página. 

En cuanto a los personajes, decir que son potentes sería quedarme en la espuma del mar, porque realmente me han parecido fascinantes -para bien o para mal- y poseedores todos ellos de una personalidad que no deja indiferente a nadie. 

Los protagonistas en particular, aunque no creo que sea fácil, deberían amortizarse en otras novelas. 

Con respecto al escenario elegido, aunque a alguien pueda parecerle ficticio por su puntito de exotismo, es más real que todas las cosas, con sus calles, sus iglesias, sus monumentos, su base naval, su historia, sus misterios porque ¡hasta la casa Mongoli, con sus leyendas, existe! 

Esta reseña participa en la iniciativa #YincanaCriminal 2021:


En el apartado Made in Spain: La acción transcurre en un ambiente rural

jueves, 17 de junio de 2021

Pastores del mal - Félix García Hernán


Nuevamente la iniciativa #SoyYincanera, de la que formo parte, me ha ofrecido la oportunidad participar en la lectura simultánea de la novela: Pastores del mal, de Félix García Hernán



Félix García Hernán, no es una novedad en esta iniciativa, ya tuvimos ocasión de leer y comentar su anterior y exitoso libro, Cava dos fosas, por lo que estaba esperando con muchas ganas la publicación de esta nueva novela, en la que me he vuelto a encontrar con viejos conocidos.

   



Título: Pastores del mal

Autor: Félix García Hernán

Editorial:  EDITORIAL ALREVES, S.L.

Presentación: Tapa blanda 

Número de páginas:  383

ISBN 978-84-17847-61-6



Cuando el padre Damián Isún cambió de postura para acomodarse en su cama, el corazón le dio un vuelco al palpar, bajo la colcha, el cuerpo desnudo y sin vida de uno de sus pupilos. ¿Cómo había llegado allí? El pánico se apoderó de él y acudió a su antiguo discípulo, mosén Estanis, en busca de ayuda y refugio.

El mosén no dudó en contactar con el comisario Javier Gallardo, que aunque se había retirado hacía poco del servicio, nunca podría olvidar que le debía su vida al religioso. Así, junto al ahora inspector jefe Raúl Olaya, Gallardo intentará demostrar la inocencia del padre Damián.

Juntos descubrirán una poderosa organización internacional cuya voracidad desmedida destroza y utiliza a cientos de niños y entre cuyos dirigentes se hallan destacados miembros de la banca, la política, las finanzas o la Iglesia.

Con una prosa arrolladora, directa y sin artificios, pero absolutamente adictiva, Félix García Hernán maneja, con la precisión de un relojero, o mejor, de un cirujano, una trama que nos llevará, sin un respiro, de Barcelona a Roma, Nueva York, París o Wisconsin, y lo confirma como un narrador especialmente dotado para novelas donde lo social y la denuncia conviven con la acción más vertiginosa.  




Félix García Hernán (Madrid, 1955) cursó Derecho en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, pero es, por vocación, hotelero. Desde sus inicios como botones, todavía adolescente, ha recorrido todos los peldaños de su profesión hasta llegar a dirigir en Madrid establecimientos tan emblemáticos como el hotel Urban, el Villa Real o el Only You. Desde el 2004 al 2012 perteneció al consejo de administración de la prestigiosa asociación Small Luxury Hotels of the World.

Desde la infancia es un lector compulsivo y amante de la música clásica y del cine.

Además de Cava dos fosas (Alrevés, 2020) y Pastores del mal (Alrevés 2021), ha escrito las novelas Tras el telón, un thriller ambientado en el mundo de la ópera; Delfines de plata, que dentro de una trama de novela negra se sumerge en el particular microcosmo de los hoteles de lujo, y El límite oscuro, donde dibuja un descarnado fresco de uno de los mayores males que asolan nuestra sociedad actual: la corrupción.

 


Javier Gallardo, al que ya conocí en la novela Cava dos fosas, es protagonista indiscutible de esta novela.  Gallardo es uno de los policías más respetados de la profesión, sus casos se estudian en las escuelas de criminología.  Ahora está retirado y desencantado de la profesión; renunció a su puesto como comisario principal del Cuerpo Nacional de Policía y pasa su tiempo escribiendo una novela.




Raul Olaya, es un joven y prometedor Inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía. Tiene 30 años y fue subordinado de Javier Gallardo. Entre ambos había ido cuajando una amistad que en los últimos dos años se ha hecho muy fuerte.

El Padre Damián Isún, es, a sus 50 años, un hombre vital, apuesto, encantador y sobre todo entregado a su labor docente en un colegio religioso de Barcelona del que además es director del coro. Sin embargo, desde hace un tiempo y por primera vez en su vida, le falta la fe. Esa fe que siempre le acompañó, sin fisuras y ahora siente que ese Dios al que había dedicado su vida ya no está a su lado.

Mosen Estanis, es un cura de Taüll y varias pedanías más. Conoció a Javier Gallardo durante la estancia de éste en ese lugar, unos meses antes. Y, cuando se entera de los problemas en los que se ha visto envuelto su mentor, el padre Damian Isún, no duda en pedir ayuda a Gallardo, al creer totalmente en la inocencia de su amigo.

El obispo Dawkins, ya había cumplido los cincuenta, pero conservaba un elegante porte. Junto a su socio, Andrew Peterson, pusieron en marcha un entramado de empresas a nivel internacional que se dedica al tráfico y abuso de menores y del que formaban parte pederastas y pedófilos de todo el mundo, aunque el acceso es restringido está compuesto, principalmente, por millonarios o personas con mucha influencia. 

  


La novela, presentada en tapa blanda con solapas, está narrada en tercera persona. Está estructurada de una forma muy tradicional: una pequeña introducción, 49 capítulos -numerados en romano- un epílogo y la sección de agradecimientos. Los capítulos son cortos y su lectura, a pesar de describir unas situaciones espeluznantes y de una dureza extrema, es muy dinámica.

 


Como comenté anteriormente, esta es la segunda novela que leo del autor, y aunque la primera de ellas, Cava dos fosas me gustó mucho, en esta segunda lectura el autor me ha hecho vibrar… la novela me ha producido fuertes y durísimas sensaciones. 

La pederastia y la pedofilia son aberraciones que todos sabemos que existen, por supuesto, pero que, al verlas así descritas, te remueven la conciencia y las entrañas.  A estos hechos que, desgraciadamente, aparecen en los informativos periódicamente, no les damos la importancia que realmente deberíamos darles y si no a las pruebas me remito, porque ahí siguen. 




Lo duro, lo desquiciantes, es que en esta novela se riza el rizo al presentar una poderosa trama internacional encabezada por unos seres que han convertido esta perversión en un boyante negocio, que se sustenta mediante influencias de importantes hombres de negocios, políticos, hombres de la iglesia que ponen a su servicio las instituciones de que representan cada uno de ellos unos niveles inimaginables y no tienen ningún reparo en recurrir a chantajes, violencia, asesinatos para salvaguardar una aberración a la que además han convertido en un negocio.




La novela está escrita con un lenguaje directo y a veces descarnado. La una trama está muy bien urdida, ya que Félix García Hernán es un experto en crear investigaciones laberínticas que te dejan sin aliento potenciadas con unos personajes poliédricos y tan bien trabajados, que consigue consigue que algunos de ellos te enamoran y aborrezcas a otros, sin paliativos y desde el primer momento.




Esta reseña participa en la iniciativa:


En el apartado: La corrupción es el tema dominante 



viernes, 4 de junio de 2021

Incluso la muerte miente - Julio César Cano

Nuevamente el grupo de lectura #SoyYincanera, con la colaboración de la editorial Maeva, nos ha ofrecido la oportunidad de participar en la lectura simultánea de la última novela publicada por Julio César Cano, titulada Incluso la muerte miente.

Julio Cesar Cano y su enigmático inspector Bartolomé Monfort nos introducen en las vidas de unos protagonistas de esos que nos dejan tocados, muy tocados.  Pero eso lo desarrollaré más adelante, ahora empezamos como siempre, por el principio. 




Título: Incluso la muerte miente

Autor: Julio César Cano

Editorial: Maeva Noir

Presentación: Rustica con solapa

Páginas: 417

ISBN: 978-84-18184-40-6






Julio César Cano (1965, Capellades, Barcelona) empezó a escribir después de trabajar durante años como músico y mánager de grupos. Es conocido, sobre todo, por su serie del emblemático inspector Monfort, ambientada en Castellón, donde el autor vive actualmente con su familia. Incluso la muerte miente es el quinto caso después de Asesinato en la plaza de la Farola, Mañana, si Dios y el diablo quieren, Ojalá estuvieras aquí y Flores muertas.



La perturbadora confesión de un pirómano es el eje central del quinto caso de la serie del inspector Monfort, ambientado en Castellón.

El reencuentro en Castellón de tres amigos que fueron juntos al colegio propiciará que asomen fantasmas que creían sepultados para siempre y secretos que jamás deberían desvelarse. Ana es tanatoesteticista, «maquilladora de muertos», tal como prefiere denominar su profesión; Rubén vive de rentas, pero ha arruinado su existencia por culpa de los vicios; y Álex ha vuelto de Santiago de Compostela para, supuestamente, poner en marcha un proyecto teatral.  Cuando hallan el cadáver de un hombre en una discoteca del centro de la ciudad, que han incendiado para borrar las huellas del crimen, se disparan todas las alarmas de la policía. Por otro lado, todos en el equipo del comisario Romerales están muy preocupados por la extraña ausencia del inspector Monfort, que lleva demasiado tiempo sin dar señales de vida. 


La acción se desarrolla principalmente en Castellón, ciudad por la que el autor nos pasea por sus calles y monumentos más emblemáticos:

El Teatro Principal de Castellón, que sirve como motivo ilustrativo de la portada de esta novela, fue inaugurado en el año 1894, con su imponente fachada de corte neoclásico y su famoso telón de boca, una de las mayores joyas de la ciudad.

La plaza de la Paz, en la que se ubica un bello kiosco modernista que en la actualidad se ha reconvertido en un bar con una bulliciosa terraza.

El hotel Mindoro, lugar en el que se aloja el inspector, ubicado en el centro de la ciudad y a pocos metros del Teatro Principal y el kiosco de la plaza de la Paz, un enclave dotado de historia.

También nos pasea por las inmediaciones de Peñiscola, concretamente en la Sierra de Irta. Las descripciones de ese paraje que me han enamorado y, desde luego, me han recordado que tengo que volver a esa zona y visitarla detenidamente.


Pero si ha habido un lugar que me ha impresionado como ningún otro, ese ha sido el de Les Useres, un pequeño municipio situado en la comarca de l’Alcalatén por una tradición que data del siglo XIV y que todavía pervive en la actualidad, celebrándose anualmente el último viernes del mes de abril. Se trata de “El Camí dels Pelegrins de les Useres”, una peregrinación de 35 kilómetros compuesta por trece hombres, vestidos todos ellos con túnicas azules, y elegidos por los vecinos del pueblo mediante un complicado proceso de selección que se hace en riguroso silencio, excepto por las melodías tradicionales que entonan un grupo de cantores. Comienza en el pueblo para finalizar en el santuario de Sant Joan de Penyagolosa, situado en el Parque Natural del mismo nombre. Al paso de la misma, los lugareños acicalan y embellecen el camino con flores y hojas verdes. Está narrado con tal delicadeza que la descripción destila encanto y misticismo a partes iguales.

Además de estos parajes, también nos ofrece pequeñas pinceladas de las ciudades de Teruel y Santiago de Compostela:

De Teruel, nos describe las torres de El Salvador y de San Martín, de estilo mudéjar aragonés, aunque ya aparecen rasgos góticos y nos permite conocer la hermosa y trágica leyenda de amor que, según cuentan, fue motivo de su construcción. También conoceremos una de las obras de ingeniería más importantes de España: el viaducto viejo, que fue proyectado por el ingeniero Fernando Hué, en 1929.

De Santiago de Compostela, nos hace maravillosa descripción de la ciudad -poesía pura-, como para coger el primer medio de transporte y plantarse allí.

 


Muchos son los personajes que anidan en esta novela, aunque la mayoría son secundarios. Sin embargo, dejando al margen que se trata de una novela policíaca y son unos cuantos los agentes que intervienen en la investigación y que todos ellos están perfectamente perfilados al final de la novela, el resto del “reparto” se distingue por tratarse de un grupo de perdedores, inadaptados sociales por distintos motivos que no han sabido canalizar sus sentimientos, circunstancias o vivencias. De todos ellos, destaca uno sobre el resto, un pirómano que desde el inicio de la novela nos va dejando su impronta a modo de diario y en el que, a medida que avanza la historia, nos la va haciendo más dolorosa por la crueldad de sus actos.
 


Es una novela de tamaño medio, de poco más de cuatrocientas páginas; estructurada en veintiún capítulos, que llevan como título el día en que se narra la acción.  Una trama que comienza el 18 de junio de 2008 y acaba el 14 de julio de ese mismo año. Obviamente encontramos en el argumento saltos al pasado que nos explican situaciones y circunstancias vividas y que nos ayudan a “entender” los motivos del comportamiento de los protagonistas.

Antes de empezar el primer capítulo, en cursiva, un narrador en primera persona pone voz a un pirómano en lo que parece ser un diario. En él nos va relatando como descubrió el placer que sentía al provocar los incendios y sus motivaciones. En capítulos posteriores continua esta narración, pero ya al final de cada uno de ellos.   La novela tiene un ritmo muy ágil y fluido y está contada por un narrador omnisciente.

Además, la editorial nos ofrece el plano de los escenarios de la novela, una pequeña introducción en la que se nos explica la tradicional procesión que todos los años, el último viernes del mes de abril llevan a cabo Els Pelegrins, en el pueblo de Les Useres (Castellón).

Asimismo, al final de la novela el autor, nos ofrece una relación de la Banda sonora de la novela, ya que a lo largo de la misma Julio César Cano va aderezando muchas de las circunstancias en las que se ven sumidos los personajes con una variedad de títulos de lo más sugerente y oportunos. Una delicia.

También al final de la obra nos encontramos con una nota del autor, en la que éste que nos explica cómo surgió la idea de la novela, los agradecimientos y por último una breve pero importante descripción de los principales protagonistas. 


Incluso la muerte miente es la quinta novela de la serie literaria protagonizada por el inspector Monfort, la primera fue Asesinato en la plaza de la Farola a las que siguieron, Mañana, si Dios y el diablo quieren, Ojalá estuvieras aquí y Flores muertas.

Aunque lo ideal es empezar las series por la primera, en este caso, como las historias narradas son autoconclusivas y los personajes están muy bien contextualizados -ya os comenté anteriormente que se ha incluido la descripción de los principales personajes- los libros se pueden leer indistintamente sin reparar en el orden, aunque desde luego yo prefiero siempre leerlas desde el principio.

De la pluma de Julio César Cano nos sumergimos en una historia brutal, una historia muy dura que nos habla de venganzas, complejos, acoso escolar, drogas, etc.  En ella se cruzan diversas tramas y lo que en un principio parece un ajuste de cuentas por un asunto de drogas, página a página va derivando en un quilombo de difícil o más bien casi imposible solución para finalmente confluir todas ellas gracias a la profesionalidad, entrega y capacidad de deducción del Inspector Monfort y sus compañeros, en uno de los casos más difíciles que nos podemos imaginar, en la que afloran la maldad y la perversión de la que hacen gala algunos de los personajes que, impulsados por sus mentes enfermas, sacan lo peor de ellos mismos.

La novela esta cimentada en la intriga más tradicional, con un ritmo muy fluido, unos personajes coherentes, reales y creíbles.  Las descripciones de los escenarios, tanto de edificios como paisajes, ciudades o de tradiciones como la de la peregrinación de Els Pelegrins de Les Useres, etc.  que se mencionan en la novela son un verdadero lujo y despiertan las ganas de visitarlos o incluso, aunque los conozcas, volver para vivirlos como el autor los vive. Y, por último, mención especial para las referencias gastronómicas y musicales acompañantes habituales de esta saga y que completan una narración espectacular.

Reflexión: algunas veces da lo mismo que las personas sean altas, guapas, feas, ricos, inteligentes o lerdos, Dios los cría y ellos se juntan y ya que saco a pasear al refranero, también se puede aplicar ese que decía mi abuelo: tiran más dos tetas que dos carretas. 

Esta reseña participa en la inicitiva #YincanaCriminal 2021


En el apartado: La acción transcurre en cualquier ciudad española, excepto Barcelona o Madrid 



sábado, 24 de abril de 2021

El buen padre - Santiago Díaz

La novela que hoy reseño, como es habitual en este blog, ha llegado a mis manos a través de la iniciativa #SoyYincanera.

 


Como nos comentó una de las jefas de la iniciativa, hace algún tiempo conoció personalmente al autor, Santiago Díaz y le sorprendió -además de por su simpatía- por la calidad de su pluma. Por eso, la oportunidad de hacer una Lectura Simultánea de esta novela ha sido no solo una satisfacción personal para ella, como nos ha contado, sino que el resto de Yincaneras hemos podido comprobar sus razones.

 




Título: El buen padre

Autor: Santiago Díaz

Editorial: Reservoir Books

Idioma: Español

Presentación: Tapa blanda con solapas

Páginas: 413

ISBN: 978-84-17910-99-0

 



Después de recibir una llamada de alarma, la policía encuentra en un chalé de una urbanización madrileña a un hombre manchado de sangre y un cuchillo con sus huellas junto al cadáver de su mujer.

Un año más tarde, un anciano se entrega a la policía afirmando ser el secuestrador de tres personas desaparecidas: el abogado defensor de su hijo, la jueza que le condenó y una joven estudiante que testificó en su contra en el juicio. Convencido de que los tres fueron sobornados, el hombre asegura que morirán uno cada semana hasta que detengan al verdadero asesino de su nuera y su hijo sea liberado.

La inspectora Indira Ramos, de una ética tan inquebrantable como su fobia a los microbios solo tiene tres semanas para resolver el caso antes de que "el buen padre" lleve a cabo su macabro plan.



Foto Lecturalia
Santiago Díaz Cortés (Madrid, 1971) es guionista de cine y de televisión con veinticinco años de carrera y cerca de seiscientos guiones escritos. Su primera novela, Talión, ganó el Premio Morella Negra 2019 y el Premio Benjamín de Tudela 2019, ha sido traducida a varios idiomas y está siendo adaptada como serie de televisión. Su segunda novela, El buen padre, inicia la serie protagonizada por la inspectora Indira Ramos, y sus derechos de traducción se han vendido al extranjero antes de su publicación.

 




Aunque la novela, por su formato, parece ligera, cuando empiezas a leerla te das cuenta de que no es así, que la trama es de las que se las trae por enrevesada, por las muchas subtramas que se originan a su vez, lo que da pie a una gran cantidad de personajes, minuciosamente perfilados y absolutamente reales, más allá de que el entorno de muchos esté a años luz de lo que una persona normal y corriente tenga oportunidad de conocer en su día a día. Por ello, precisamente, voy a destacar solamente a algunos de ellos, los que son puntales en esta historia para no extenderme demasiado ni morir en el intento:

Policías

Indira Ramos, 36 años. Es una joven inspectora de homicidios muy poco corriente, además de estar diagnosticada con un trastorno obsesivo-compulsivo que le impide tener un comportamiento medianamente normal, es una persona muy recta -actitud que ya desde su niñez le ha causado problemas- motivo por el que se ha ganado un profundo rechazo de todos sus compañeros al atreverse a delatar a un compañero por colocar pruebas falsas. 



Iván Moreno, Subinspector del equipo de la Inspectora Ramos. La relación de profundo desprecio entre él y su jefa es recíproca, no se aguantan ninguno de los dos, precisamente porque aquella delación de Indira tuvo un damnificado, que fue el mejor amigo y mentor del subinspector y desde entonces se ve incapaz de reprimir su repulsa, sin importarle las causas disciplinarias que su actitud implica, que no le permiten presentarse a los exámenes de ascenso a pesar de cumplir todos los requisitos exigidos.


Si por ella fuese, le echaría de su equipo, pero Moreno es el policía con más instinto que conoce

Oscar Jimeno, es un joven abogado, psicólogo y criminólogo que trabaja en el equipo de la inspectora Ramos como oficial. Desde niño quiso ser policía, aunque con un coeficiente intelectual a la altura de Albert Einstein podría haber ejercido cualquier carrera; pero, muy a su pesar, su gran inteligencia, no le proporciona la osadía y el arrojo necesario para el ejercicio de la profesión que ha elegido.

Los secuestrados

Almudena García, 59 años, jueza de un Juzgado de violencia de género, se acababa de incorporar a estos juzgados y su primer caso fue el del asesinato de Andrea Montero. La jueza tiene un secreto, que de conocerse puede acabar con su impoluta carrera de forma fulminante.

Juan Carlos Solozábal, de 40 años. Es el abogado que defendió a Gonzalo Fonseca. Lo contrató su padre, Ramón Fonseca, quien le conoció en un viaje. El abogado tiene una comprometida situación sentimental en el momento en el que es secuestrado.

Noelia Sampedro, de 22 años. Es una joven estudiante de Comunicación Audiovisual que saca unas notas muy buenas notas. Además, físicamente Noelia es una mujer muy guapa y, a pesar de su juventud ha sabido sacar partido de ello.

Otros

Ramón Fonseca, es un anciano que se trasladó a Madrid desde Málaga, cuando acusaron a su hijo del asesinato de su esposa.  Lleva un año viviendo en Madrid y su esposa murió recientemente. Ramón cree firmemente en la inocencia de su hijo y sostiene que el juicio en el que éste fue condenado fue una farsa y, como ya no tiene nada que perder, urde un secuestro buscando la justicia que está seguro no ha funcionado con su hijo y maquina una trama tan diabólica como bien ejecutada, para obligar a la policía a que reabra el caso y demuestre la inocencia de su hijo condenado a veinte años de prisión por el asesinato de la que fue su esposa.

Gonzalo Fonseca, de 43 años, hijo de Ramón Fonseca, se encuentra en prisión, acusado del asesinato de esposa, Andrea Montero. Gonzalo, trabajaba como director comercial de una marca de electrodomésticos, donde tenía un buen sueldo y hasta el momento de su detención no tenía ningún antecedente penal.

Andrea Montero, la mujer asesinada y esposa de Gonzalo Fonseca, tenía 37 años cuando falleció. Tampoco tenía antecedentes penales. Estudió una ingeniería y trabajaba desde hacía varios años como jefa de obra de una importante constructora. Sus ingresos eran casi el doble que los de su marido, lo que les permitían mantener un elevado nivel de vida.

Sebastián Oller, de 62 años, es un empresario madrileño casado y con tres hijos dueño de un grupo de empresas de lo más diverso: restaurantes, salas de fiestas, negocios de importación-exportación, pero la joya de la corona es la su constructora. Sebastián ha tenido problemas con la ley por obras ilegales y supuestos sobornos, pero está bien relacionado y ha salido de rositas sin pasar por presidio.



La acción se desarrolla principalmente en Madrid, salvo un pequeño viaje a la provincia de Málaga. 

En Madrid, de la mano de sus personajes, que ejercen como cicerones de excepción, conoceremos algunos de los rincones más significativos de la capital, mientras aprendemos algunos detalles de lo más interesantes, como el que el solar donde hoy en día se ubican los Nuevos Ministerios, en pleno Paseo de la Castellana, era donde antiguamente se encontraba el hipódromo. Curiosamente, he leído novelas donde este lugar aparecía, pero siempre he sido incapaz de ubicarlo.



La trama transcurre en el presente, salvo el primer capítulo que comienza un año antes, cuando la policía acude a un domicilio porque una vecina ha oído gritos y allí descubren el cadáver de una mujer y en la habitación de al lado a un hombre ensangrentado con un cuchillo a su lado, también manchado de sangre.  A partir de ese momento se inicia la pertinente investigación policial que concluye en un juicio en el que se dictamina la culpabilidad del sujeto a pesar de que éste nunca la ha admitido.

La presentación -rustica con solapas- con una cubierta que no puede ser más sencilla, a tres colores: negro, rojo y blanco, muestra la imagen de un reloj de arena roto con la marca de un disparo, pero a pesar de su sencillez es una buena alegoría de lo que nos vamos a encontrar.

La historia está estructurada en cinco partes que se dividen en 89 capítulos muy cortos que además de leerse muy bien por lo ágil que es la prosa del autor, van in crescendo en cuanto a intriga a medida que la trama avanza. Al final nos encontramos con los agradecimientos.   Está contada en tercera persona por un narrador omnisciente.

Como decía antes, el primer capítulo comienza un año antes y, a partir de ese momento, la trama transcurre en el presente, en un espacio temporal muy corto de tan solo tres semanas. También encontramos en el argumento saltos atrás que nos permiten conocer detalles importantes sobre los personajes.



Esta es la primera novela que leo de Santiago Díaz, y para mi vergüenza, he de decir que tengo en la estantería de los libros pendientes su primera obra: Talión, que mi hermana me regaló, hace un par de años -no sé con qué motivo- y que a pesar de su buena recomendación no he encontrado tiempo para leerla, a lo cual pienso poner remedio sin ninguna dilación, porque, he de decir y con toda justicia, que me ha encantado esta novela.


Y, ahora mismo, me cuesta mucho explicar si ha sido por lo bien construidos que están los personajes, o por el acierto de sus diálogos, tan inteligentes como ilustrativos de cada situación, o por la intensidad tanto de su trama principal como la de las secundarias, por lo bien escrita que está o, sencillamente, por los mil y un detalles que te llevan a vivir esta historia intensamente, porque sabiendo que se trata de ficción, en todo momento sientes que es más real que la vida misma.

Es una novela que si no fuese porque tengo la extraña manía de demorar todo aquello que me gusta mucho, pensando que alargándolo el placer que me suscita durará más, se podría leer de una sentada, o como mucho de dos, porque la intriga es incontrolable.

Todo en esta novela es de nota, como ya dije antes: desde los personajes hasta las tramas (da igual que sea la principal como las secundarias que afectan a otros personajes), porque a medida que van concluyendo, a medida que se van dirimiendo los conflictos, asistimos a un final totalmente extraordinario, que no por más impredecible es menos verosímil, precisamente porque su desenlace es de lo más espectacular, similar a una traca en la que se estallido final siempre es sorprendente.

Reflexión: Hay cosas que deben hacerse y se hacen, pero nunca se habla de ellas. Uno no trata de justificarlas; no pueden ser justificadas. Se hacen, simplemente.

Esta reseña participa en la iniciativa #YincanaCriminal 2021:

 


En el apartado: La acción transcurre en Barcelona o Madrid de la sección Made in Spain