sábado, 24 de abril de 2021

El buen padre - Santiago Díaz

La novela que hoy reseño, como es habitual en este blog, ha llegado a mis manos a través de la iniciativa #SoyYincanera.

 


Como nos comentó una de las jefas de la iniciativa, hace algún tiempo conoció personalmente al autor, Santiago Díaz y le sorprendió -además de por su simpatía- por la calidad de su pluma. Por eso, la oportunidad de hacer una Lectura Simultánea de esta novela ha sido no solo una satisfacción personal para ella, como nos ha contado, sino que el resto de Yincaneras hemos podido comprobar sus razones.

 




Título: El buen padre

Autor: Santiago Díaz

Editorial: Reservoir Books

Idioma: Español

Presentación: Tapa blanda con solapas

Páginas: 413

ISBN: 978-84-17910-99-0

 



Después de recibir una llamada de alarma, la policía encuentra en un chalé de una urbanización madrileña a un hombre manchado de sangre y un cuchillo con sus huellas junto al cadáver de su mujer.

Un año más tarde, un anciano se entrega a la policía afirmando ser el secuestrador de tres personas desaparecidas: el abogado defensor de su hijo, la jueza que le condenó y una joven estudiante que testificó en su contra en el juicio. Convencido de que los tres fueron sobornados, el hombre asegura que morirán uno cada semana hasta que detengan al verdadero asesino de su nuera y su hijo sea liberado.

La inspectora Indira Ramos, de una ética tan inquebrantable como su fobia a los microbios solo tiene tres semanas para resolver el caso antes de que "el buen padre" lleve a cabo su macabro plan.



Foto Lecturalia
Santiago Díaz Cortés (Madrid, 1971) es guionista de cine y de televisión con veinticinco años de carrera y cerca de seiscientos guiones escritos. Su primera novela, Talión, ganó el Premio Morella Negra 2019 y el Premio Benjamín de Tudela 2019, ha sido traducida a varios idiomas y está siendo adaptada como serie de televisión. Su segunda novela, El buen padre, inicia la serie protagonizada por la inspectora Indira Ramos, y sus derechos de traducción se han vendido al extranjero antes de su publicación.

 




Aunque la novela, por su formato, parece ligera, cuando empiezas a leerla te das cuenta de que no es así, que la trama es de las que se las trae por enrevesada, por las muchas subtramas que se originan a su vez, lo que da pie a una gran cantidad de personajes, minuciosamente perfilados y absolutamente reales, más allá de que el entorno de muchos esté a años luz de lo que una persona normal y corriente tenga oportunidad de conocer en su día a día. Por ello, precisamente, voy a destacar solamente a algunos de ellos, los que son puntales en esta historia para no extenderme demasiado ni morir en el intento:

Policías

Indira Ramos, 36 años. Es una joven inspectora de homicidios muy poco corriente, además de estar diagnosticada con un trastorno obsesivo-compulsivo que le impide tener un comportamiento medianamente normal, es una persona muy recta -actitud que ya desde su niñez le ha causado problemas- motivo por el que se ha ganado un profundo rechazo de todos sus compañeros al atreverse a delatar a un compañero por colocar pruebas falsas. 



Iván Moreno, Subinspector del equipo de la Inspectora Ramos. La relación de profundo desprecio entre él y su jefa es recíproca, no se aguantan ninguno de los dos, precisamente porque aquella delación de Indira tuvo un damnificado, que fue el mejor amigo y mentor del subinspector y desde entonces se ve incapaz de reprimir su repulsa, sin importarle las causas disciplinarias que su actitud implica, que no le permiten presentarse a los exámenes de ascenso a pesar de cumplir todos los requisitos exigidos.


Si por ella fuese, le echaría de su equipo, pero Moreno es el policía con más instinto que conoce

Oscar Jimeno, es un joven abogado, psicólogo y criminólogo que trabaja en el equipo de la inspectora Ramos como oficial. Desde niño quiso ser policía, aunque con un coeficiente intelectual a la altura de Albert Einstein podría haber ejercido cualquier carrera; pero, muy a su pesar, su gran inteligencia, no le proporciona la osadía y el arrojo necesario para el ejercicio de la profesión que ha elegido.

Los secuestrados

Almudena García, 59 años, jueza de un Juzgado de violencia de género, se acababa de incorporar a estos juzgados y su primer caso fue el del asesinato de Andrea Montero. La jueza tiene un secreto, que de conocerse puede acabar con su impoluta carrera de forma fulminante.

Juan Carlos Solozábal, de 40 años. Es el abogado que defendió a Gonzalo Fonseca. Lo contrató su padre, Ramón Fonseca, quien le conoció en un viaje. El abogado tiene una comprometida situación sentimental en el momento en el que es secuestrado.

Noelia Sampedro, de 22 años. Es una joven estudiante de Comunicación Audiovisual que saca unas notas muy buenas notas. Además, físicamente Noelia es una mujer muy guapa y, a pesar de su juventud ha sabido sacar partido de ello.

Otros

Ramón Fonseca, es un anciano que se trasladó a Madrid desde Málaga, cuando acusaron a su hijo del asesinato de su esposa.  Lleva un año viviendo en Madrid y su esposa murió recientemente. Ramón cree firmemente en la inocencia de su hijo y sostiene que el juicio en el que éste fue condenado fue una farsa y, como ya no tiene nada que perder, urde un secuestro buscando la justicia que está seguro no ha funcionado con su hijo y maquina una trama tan diabólica como bien ejecutada, para obligar a la policía a que reabra el caso y demuestre la inocencia de su hijo condenado a veinte años de prisión por el asesinato de la que fue su esposa.

Gonzalo Fonseca, de 43 años, hijo de Ramón Fonseca, se encuentra en prisión, acusado del asesinato de esposa, Andrea Montero. Gonzalo, trabajaba como director comercial de una marca de electrodomésticos, donde tenía un buen sueldo y hasta el momento de su detención no tenía ningún antecedente penal.

Andrea Montero, la mujer asesinada y esposa de Gonzalo Fonseca, tenía 37 años cuando falleció. Tampoco tenía antecedentes penales. Estudió una ingeniería y trabajaba desde hacía varios años como jefa de obra de una importante constructora. Sus ingresos eran casi el doble que los de su marido, lo que les permitían mantener un elevado nivel de vida.

Sebastián Oller, de 62 años, es un empresario madrileño casado y con tres hijos dueño de un grupo de empresas de lo más diverso: restaurantes, salas de fiestas, negocios de importación-exportación, pero la joya de la corona es la su constructora. Sebastián ha tenido problemas con la ley por obras ilegales y supuestos sobornos, pero está bien relacionado y ha salido de rositas sin pasar por presidio.



La acción se desarrolla principalmente en Madrid, salvo un pequeño viaje a la provincia de Málaga. 

En Madrid, de la mano de sus personajes, que ejercen como cicerones de excepción, conoceremos algunos de los rincones más significativos de la capital, mientras aprendemos algunos detalles de lo más interesantes, como el que el solar donde hoy en día se ubican los Nuevos Ministerios, en pleno Paseo de la Castellana, era donde antiguamente se encontraba el hipódromo. Curiosamente, he leído novelas donde este lugar aparecía, pero siempre he sido incapaz de ubicarlo.



La trama transcurre en el presente, salvo el primer capítulo que comienza un año antes, cuando la policía acude a un domicilio porque una vecina ha oído gritos y allí descubren el cadáver de una mujer y en la habitación de al lado a un hombre ensangrentado con un cuchillo a su lado, también manchado de sangre.  A partir de ese momento se inicia la pertinente investigación policial que concluye en un juicio en el que se dictamina la culpabilidad del sujeto a pesar de que éste nunca la ha admitido.

La presentación -rustica con solapas- con una cubierta que no puede ser más sencilla, a tres colores: negro, rojo y blanco, muestra la imagen de un reloj de arena roto con la marca de un disparo, pero a pesar de su sencillez es una buena alegoría de lo que nos vamos a encontrar.

La historia está estructurada en cinco partes que se dividen en 89 capítulos muy cortos que además de leerse muy bien por lo ágil que es la prosa del autor, van in crescendo en cuanto a intriga a medida que la trama avanza. Al final nos encontramos con los agradecimientos.   Está contada en tercera persona por un narrador omnisciente.

Como decía antes, el primer capítulo comienza un año antes y, a partir de ese momento, la trama transcurre en el presente, en un espacio temporal muy corto de tan solo tres semanas. También encontramos en el argumento saltos atrás que nos permiten conocer detalles importantes sobre los personajes.



Esta es la primera novela que leo de Santiago Díaz, y para mi vergüenza, he de decir que tengo en la estantería de los libros pendientes su primera obra: Talión, que mi hermana me regaló, hace un par de años -no sé con qué motivo- y que a pesar de su buena recomendación no he encontrado tiempo para leerla, a lo cual pienso poner remedio sin ninguna dilación, porque, he de decir y con toda justicia, que me ha encantado esta novela.


Y, ahora mismo, me cuesta mucho explicar si ha sido por lo bien construidos que están los personajes, o por el acierto de sus diálogos, tan inteligentes como ilustrativos de cada situación, o por la intensidad tanto de su trama principal como la de las secundarias, por lo bien escrita que está o, sencillamente, por los mil y un detalles que te llevan a vivir esta historia intensamente, porque sabiendo que se trata de ficción, en todo momento sientes que es más real que la vida misma.

Es una novela que si no fuese porque tengo la extraña manía de demorar todo aquello que me gusta mucho, pensando que alargándolo el placer que me suscita durará más, se podría leer de una sentada, o como mucho de dos, porque la intriga es incontrolable.

Todo en esta novela es de nota, como ya dije antes: desde los personajes hasta las tramas (da igual que sea la principal como las secundarias que afectan a otros personajes), porque a medida que van concluyendo, a medida que se van dirimiendo los conflictos, asistimos a un final totalmente extraordinario, que no por más impredecible es menos verosímil, precisamente porque su desenlace es de lo más espectacular, similar a una traca en la que se estallido final siempre es sorprendente.

Reflexión: Hay cosas que deben hacerse y se hacen, pero nunca se habla de ellas. Uno no trata de justificarlas; no pueden ser justificadas. Se hacen, simplemente.

Esta reseña participa en la iniciativa #YincanaCriminal 2021:

 


En el apartado: La acción transcurre en Barcelona o Madrid de la sección Made in Spain






jueves, 8 de abril de 2021

Los muertos no saben nadar - Ana Lena Rivera

Esta novela llego a mis manos por gentileza de la editorial Maeva a través de la iniciativa #SoyYincanera, a quienes doy las gracias por ello. 




Me hizo mucha ilusión recibirla, pues la autora ya es una vieja conocida para mí. He leído sus dos novelas anteriores: Un asesino en tu sombra y Lo que callan los muertos -que me encantaron- y también tuve la suerte de asistir a un encuentro en la editorial en la que las yincaneras allí presentes disfrutamos de la presencia de la autora, quien nos contó sus nuevos proyectos ante una merienda asturiana en la que no faltaba ninguno de los deliciosos dulces asturianos, incluidas las famosas Moscovitas. Fue una tarde inolvidable.

 



Título: Los muertos no saben nadar

Autora: Ana Lena Rivera

Editorial: Maeva Ediciones (10 marzo 2021)

Presentación: Tapa blanda

Páginas: 470

ISBN: 978-84-18184-24-6



En pleno mes de diciembre, en la playa de San Lorenzo de Gijón un niño encuentra el brazo amputado de un hombre en el agujero del muro donde guarda sus tesoros. El brazo pertenece a Alfredo Santamaría, que estaba siendo investigado en la comisaría central de Oviedo por una presunta estafa piramidal. El jefe de la Policía del Principado asigna el caso al comisario Rafael Miralles. Gracia San Sebastián, investigadora de fraudes contratada por la policía para indagar en las finanzas de la víctima, tiene que desentrañar un complejo entramado de blanqueo de dinero en el que interviene un poderoso grupo de mafiosos rumanos sin escrúpulos. En su vida personal, la relación con Rodrigo sigue viento en popa para disgusto de su exmarido, Jorge, que viene de visita desde Estados Unidos para gestionar un ambicioso proyecto empresarial.

 



Ana Lena Rivera nació en Oviedo en 1972. Estudió Derecho y Administración de Empresas en ICADE, en Madrid. Después de veinte años como directiva en una gran multinacional, cambió los negocios por su gran pasión coincidiendo con el nacimiento de su hijo, Alejandro. Junto a él nació también Gracia San Sebastián, la investigadora protagonista de su serie de intriga. Lo que callan los muertos ha recibido el Premio Torrente Ballester. Finalista del Premio Tuber Melanosporum que entrega el Festival Morella Negra com la Trufa.

 

Nos encontramos múltiples personajes: los viejos conocidos,  como doña Adela, la madre de Gracia que como siempre está sembrada en sus conclusiones y de la que sin ella la serie no sería la misma; Barbara, su hermana; Sarah, su amiga, farmacéutica, que no ha cambiado lo más mínimo; aparece brevemente Jorge, su ya casi ex marido con un breve papel, aunque muy esclarecedor; también está Rodrigo, uno de sus dos jefes y nuevo novio de la protagonista que en esta novela vamos descubriendo facetas de su vida que nos ayudan a conocerle mejor; por su puesto no pueden faltar el comisario Rafael Miralles, al que la autora ha decidido poner a régimen y, como no, Geni, su encantadora esposa, que cada día va llevándonos a todos a su terreno y vamos a terminar haciendo un club de fans.

Y, por supuesto, tenemos a Gracia San Sebastián, nuestra protagonista. En esta entrega el tiempo va pasando y Gracia está más asentada, tanto profesional como emocionalmente.  Y esta evolución es significativa en el aspecto sentimental, ya que está nuevamente enamorada y parece que ha superado el trauma que le dejó la muerte de su hijo Martín.  También en el aspecto profesional la evolución también es importante, pues los casos que investiga tienen más relevancia, son más complejos y los resultados obtenidos le están creando un buen nombre en la profesión.

Entre los nuevos personajes, aunque no los únicos, tenemos a:

Mario Menéndez Tapia, jefe de policía del Principado. Emocionalmente esta aburrido de la vida que lleva. La única afición que tiene es cantar en la coral. No le gusta trabajar con mujeres, no se siente cómodo con ellas y no ve con buenos ojos el contrato que le han ofrecido a Gracia como consultora externa de la policía y además se permite el lujo de dejárselo notar.

Fernando Sarabia, Inspector jefe de la comisaría central de Oviedo, trabaja a las órdenes de Miralles. Es un joven brillante, discreto, minucioso y muy ambicioso que tiene el sueño de convertirse en el comisario más joven y ve este caso como su trampolín para conseguirlo.  Menos mal que Miralles, que le conoce, no le pierde de vista.

Alfredo Santamaría, de 47 años, Es un importante hombre de negocios Director general y director  financiero de InverOriental  y principal sospechoso de ser el beneficiario de una “potencial” estafa inmobiliaria. Es la oveja negra de una reconocida familia, pero empezó muy joven a delinquir, ya estando en la universidad fue acusado de un delito de falsificación de tarjetas de crédito y una vez licenciado siguió por ese mismo camino

 


La autora ambienta sus novelas en lugares conocidos de su Asturias natal y consigue hacernos sentir sus emociones describiendo escenas, lugares, restaurantes o gastronomía con todo lujo de detalle incluso, como en esta novela, cuando nos pasea por Paris cuando va un fin de semana, nos trasmite esa sensación.


Gijón es un concejo – que así se denominan los municipios asturianos- que tiene censado en el año 2020 una población de 271.717 habitantes. Está situada a 28 km. de Oviedo y 26 de Avilés, estas tres importantes ciudades están unidas por una autopista conocida popularmente como “la Y griega”. 




Gijón, además es una de las grandes ciudades turísticas del norte de España, conocida por su patrimonio marítimo, sus monumentos y sus importantes eventos culturales.

Oviedo la capital de Asturias y del Principado una ciudad situada en el noroeste de España entre la cordillera cantábrica y el golfo de Vizcaya.  Es el segundo municipio más poblado de Asturias, (el primero es Gijón). Woody Allen cuando visitó la ciudad para recoger su premio Príncipe de Asturias la describió "como una ciudad de cuento de hadas donde todo es antiguo, limpio y agradable…" y no pudo describirla mejor, pues es una ciudad simpática, su gente es amable, la comida exquisita. 



Es una ciudad de unas dimensiones lo suficientemente cómodas como para que te puedas permitir el lujo de pasear mientras admiras su casco antiguo medieval de una forma muy agradable mientras camina por sus calles peatonales, jalonadas de terrazas y restaurantes, mientras contemplas los edificios más emblemáticos: sus iglesias, la catedral con su torre de estilo gótico, la Cámara Santa; pasear por la plaza del Ayuntamiento, el Fontán, sus  museos … e incluso, se puede hacer una ruta de sus esculturas urbanas, situadas en lugares emblemáticos de la ciudad, con obras de Úrculo, Botero y muchos más artistas; sus parques, sus zonas de ocio, como el boulevard de la sidra 
y, alejándose un poco del casco urbano, visitar sus importantes monumentos prerrománicos, unos situados en las afueras de la ciudad como Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo y otros dentro del propio casco urbano. 



Y, en este colorido entorno, Gracia San Sebastián se convierte en nuestra cicerone particular. 


Los muertos no saben nadar es una novela que se presenta en formato de tapa blanda, con solapa. La portada muestra una imagen muy cuidada y sugerente y sigue la estética de las dos novelas anteriores de la misma serie: en ella se ve la espalda de una mujer en la famosa playa de San Lorenzo de Gijón, con la conocida iglesia de San Pedro al fondo.  

Al abrir la novela nos encontramos con una nota de la editorial a modo de presentación, en la que se resume el argumento, después nos ofrecen dos planos de los dos principales escenarios Gijón y Oviedo; esta última ciudad después de leer las dos anteriores novelas, la vivo y disfruto como si fuese la ciudad en la que habito.

La novela tiene 470 páginas que se estructuran en una pequeña introducción, 22 capítulos y un epílogo. Está narrada en primera persona en la voz de Gracia y con un narrador omnisciente para las demás voces. 

Con respecto a la trama, nos encontramos con dos líneas temporales, una que empieza el 14 de febrero de 2019, y otra que comienza el sábado 7 de diciembre del mismo año y, aunque en algunos capítulos se mezclan ambas tramas temporales, esto no da lugar a ningún error de interpretación, ya que están perfectamente especificada la fecha en la que transcurre esa parte del argumento. Es una lectura ágil, los acontecimientos hacen que las páginas vuelen y que en ningún momento decaiga la atención.

 


Nuevamente leer una novela de Ana Lena Rivera es un placer para mí. Me gusta mucho su estilo.  Es una lectura que se vive, porque los personajes son realistas, creíbles… obviamente con sus luces y sus sombras, pero todos ellos muy bien perfilados. 


La trama está muy bien planteada y eso que argumentar una estafa con tantas y variadas ramificaciones tiene mucho mérito. El desenlace no deja ningún cabo suelto excepto por un pequeño giro final, a modo de inesperada propina al final, "simpático" y que sorprende.

Se observa una evolución en las novelas según se va avanzando la serie: la segunda me gustó más que la primera y en esta tercera parte, vemos como los personajes van perfeccionándose -literariamente hablando- quizás la mayor transformación la encontramos en una Gracia que está nuevamente enamorada y que ha recuperado la ilusión y las ganas de crear una nueva familia. 


A la vez está entusiasmada con su nuevo proyecto profesional de colaboración con la policía.  También el argumento es mucho más complejo que en las anteriores, donde una banda mafiosa internacional de delincuentes ha urdido un negocio muy complejo, lucrativo y difícil de detectar, claro que no cuentan con que una investigadora de fraudes, como Gracia, conseguirá esclarecer y descubrir todos los recovecos del fraude que han creado.

P.S.: cuidado con ese Lucas, que nos aparece en el epílogo...


Esta reseña participa en la iniciativa:


Apartado: La acción transcurre en cualquier ciudad española, excepto Barcelona o Madrid


 

jueves, 25 de marzo de 2021

Tierras de niebla y miel - Marta Abelló

Siguiendo las pautas de la iniciativa #SoyYincanera esta vez, hemos hecho una lectura simultánea de una novela que a la vez encaja en la Yincana Criminal 2021. A esto se le llama “sinergia yincaneril”; es decir, matas dos pájaros de un tiro, literariamente hablando.  




Está claro que no es una novela criminal al uso, pero claro, desde que el mundo el mundo, o eso me contaron de pequeña y yo me lo creí a pies juntillas, crímenes ha habido siempre, empezando por Caín y Abel y la lista está todavía por terminar, así que lo que a priori parecía una novela de tintes históricos ha resultado ser más negra de lo que parecia y os aseguro que la fusión de ambos conceptos me ha entusiasmado.

Dicho lo cual, hoy os quiero hablar de Tierras de niebla y miel, de Marta Abelló, una escritora de la que, a pesar de haber oído muy buenas opiniones de su obra, aún no había tenido ocasión de conocer.

 




Título: Tierras de niebla y miel

Autora: Marta Abelló

Presentación: tapa dura con sobrecubierta

Editorial: Planeta

Fecha de publicación: 27/01/2021

Páginas: 527

 



Año 1899. La joven Martina de Icaza regresa a su Cádiz natal huyendo de un matrimonio fracasado. Pero al desembarcar descubre que se ha quedado huérfana y sin hogar.

 

Desamparada, tiene que trabajar como sirvienta en la humilde pensión de su tía Balbina, hasta que un buen día su prima Candela desaparece.

A partir de entonces, Martina se ve envuelta en una trama de intrigas, aventuras, crímenes y pasiones que la lleva a adentrarse en la Casa Baena, una imponente mansión malagueña llena de secretos y misterios.

En una España de contrastes donde se conjuran criadas y señoras, bandoleros y burgueses, Martina deberá impedir un crimen tiempo atrás profetizado, enfrentarse a un amor imposible y alcanzar su propio destino, aunque este la transforme para siempre.

 

 




Marta Abelló (Barcelona, 1972). Apasionada lectora, comenzó a escribir sus primeras historias a los ocho años alentada por su admiración por Enid Blyton. Ha participado en numerosas antologías de relatos en España y Latinoamérica, y ha obtenido diversos premios literarios.

Su novela Los hijos de Enoc se mantuvo en las listas de bestsellers de Amazon durante más de un año para posteriormente ser publicada por Booket en 2019.

Tierras de niebla y miel es su sexta novela.

 

 



Nos encontramos con una novela coral, en la que a pesar del gran número de ellos que se dan cita en la novela,  muy bien perfilados y dotados de una impronta de realidad que impresiona.  Destaca la forma de expresarse y el vocabulario utilizado que,  en el caso de algunos, como la tía Balbina es, además de muy gracioso y -para mí-  sorprendente, dándole al personaje un tinte de credibilidad añadido.

Martina de Icaza, (que por circunstancias también se hace llamar Catalina Valdivia) es una joven de una delicada belleza de ojos grises, cabello trigueño y cutis de marfil. Su familia pertenece a la alta sociedad gaditana, y ha sido educada para llevar una vida acorde a su rango social: ir a misa, tener servicio y ser sostenida por un esposo, aunque ella prefiera leer y pintar acuarelas a los bailes y los cotilleos con los que se divierten las jóvenes de su misma posición.

Cuando le llegó la edad de merecer -la edad adecuada para casarse-, su padre, presuponiendo que había encontrado para su hija un mirlo blanco,  concertó su matrimonio con Conrado Lefebvre, vicecónsul de España en Nueva Orleans , lugar al que Martina se trasladó para iniciar su nueva vida de adulta, casada y respetable. Pero, lo que se suponía debería ser una feliz unión, no lo fue y, después de tres años de matrimonio, Martina huyó de Nueva Orleans, consiguiendo una identidad falsa y fingiendo su muerte. Gastó el poco dinero que tenía en conseguir un pasaje de segunda en el Montevideo, que la traería de vuelta a su Cádiz natal. Con lo que nunca contó es que tras esa larga y dura travesía al llegar a su casa se encontró con el peor de los escenarios posible.

 


 

Conrado Lefebvre, marido de Martina de Icaza. Proviene de una buena familia de Jerez. Era un hombre taimado, frívolo y de carácter colérico con vicios inconfesables.

 


 

La tía Balbina, emparentada con Martina por su boda con el difunto hermano del padre de Martina, tras una vida muy dura y peculiar ahora es propietaria de la pensión La Gaviota. Martina, al volver a Cádiz descubre que sus padres han muerto y acude a ella pues es la única familia que le queda en esa ciudad. Su tía le da asilo, pero como no es de las que va regalando nada, le ofrece alojamiento y comida a cambio de su trabajo como sirvienta en la pensión.

 

La prima Candela, es hija de la tía Balbina, tiene 9 años y está recluida en su habitación, aquejada de una serie de enfermedades que, entre otras dolencias, le impide caminar. Balbina, su madre la sobreprotege y cuida de ella con total dedicación.  Candela es una joven muy ordenada, y a pesar de sus dolencias es de trato muy agradable; se pasa el tiempo bordando y leyendo vidas de santos. Martina le coge mucho cariño y su poco tiempo libre lo pasaba con ella. Una tarde en la que Martina había salido a hacer unas compras, en la pensión se produce un extraño suceso, Balbina aparece muerta y Candela está desaparecida, aparentemente ha sido secuestrada.

 

Angus Slorance, un caballero inglés, fracmasón (una institución de carácter iniciático, con una estructura federal, fundada en un sentimiento de fraternidad, que tiene como como objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la conducta humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo social y moral del ser humano, orientándolo hacia su evolución personal, además del progreso social).  Slorance se presenta como coleccionista de objetos antiguos, pero en realidad es un cazatesoros. Llega Cádiz, procedente de Nueva Orleans, en busca de antigüedades y objetos de valor en los pecios hundidos en las costas de Cádiz y en las excavaciones del interior de Andalucía.  Su equipo había conseguido encontrar algunas piezas de gran valor en el caño de Sancti Petri, entre éstas, una joya muy especial que representa a Melkart, dios fenicio, señor de campos. Esta figura según las leyendas está dotada de unos poderes especiales, de los que él espera conseguir grandes beneficios.

 

Alejandro Baena Warwick, tras la muerte de su padre administra la propiedad rural de Campanillas. A pesar de ser de familia burguesa, le gusta la vida rural y disfruta de la vida que lleva en la mansión de Campanillas.  Allí vive con su sobrina Genoveva de nueve años, hija de su difunta hermana Graciela, a la que tutela y cuida como si de su hija se tratara.

 

María Regina Vega, la abuela de Martina. La llamaban la bruja, la curandera, la espírita. Había abandonado una vida llena de comodidades y lujos en Cádiz para vivir en Antequera un tardío y gran amor con Leonardo, su segundo marido.   Aunque nadie lo sabía, era la guardiana que custodiaba los antiguos secretos del enclave mágico que componían el dolmen de Menga, la peña de los Enamorados -una formación rocosa que tiene la forma del perfil de una mujer tendida mirando al cielo- y del Torcal.

 

Milagros García de la Garza, Milagros es una joven de 18 años, huérfana de madre y de buena familia.  La habían invitado a marcharse del convento en el que estaba recluida, a causa de su peculiar carácter.  Conoce a Martina en la diligencia en la que ella viaja a casa de sus tíos pues su padre se había vuelto a casar con una mujer tan solo dos años mayor que ella y su presencia le molestaba.  Martina viajaba a Antequera, donde vive su abuela, en su camino para rescatar a su prima Candela. En el camino la diligencia en la que viajaban es atracada por unos bandoleros y ambas son secuestradas.  Durante su secuestro fraguan una buena amistad y, cuando sus tíos renuncian a pagar el rescate que los bandoleros piden por ella decide, ya en libertad, acompañar a Martina en la búsqueda de su prima Candela. Es un personaje del que te enamoras por su frescor y su naturalidad. 

  


La autora nos lleva por una suerte de escenarios, todos reales, que nos descubren enclaves de ensueño, de historia y de historias.

Cádiz, corría el año 1899 cuando Martina de Icaza regresa a su Cádiz natal, y se encuentra una ciudad decadente y hundida, que no era ni la sombra de lo que había sido



aunque quizá ya era así antes de su partida, pero entonces, su posición social le impedía verla.


 

La casa Baena. Es una propiedad que realmente existe y está ubicada en Campanillas, su nombre actual es “Cortijo Jurado”. Además de grandes tierras de cultivo, la propiedad cuenta con una impresionante mansión de grandes y señoriales estancias, decoradas con el lujo y la ostentación propia de una familia burguesa, entre las que se encuentra la capilla, la torre mirador -que se erigía como un faro sobre las tierras de cultivo que la rodeaban- y un invernadero donde la matriarca de la familia cultivaba plantas exóticas, entre ellas rosas negras.

 

Foto tomada de la página Rutas misteriosas

 

El Dolmen de Menga, según nos indica la autora este paraje natural fue la inspiración para escribir la novela.  El dolmen de Menga que cuenta con seis mil años de antigüedad, es el más grande del mundo.  Este monumento tiene la particularidad de orientar su entrada hacia el norte de la salida del sol en el solsticio de verano y no dirigir su eje hacia la salida del sol en el solsticio de invierno, como lo hacen el 99,9% de los monumentos megalíticos. Fue declarado Patrimonio Mundial el 15 de julio de 2016 y Bien de Interés Cultural. Está ubicado en Antequera (Málaga) y forma parte del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera. El lugar, también incluye dos parajes naturales: la peña de los Enamorados y el paisaje kárstico del Torcal.

 

 

  

Es una novela que a simple vista es para comprarla.  Encuadernada en tapa dura y con una sobrecubierta imponente que representa la imagen de una mujer que camina hacia una bella mansión. Está organizada de forma muy natural en 36 partes, cada una de ellas con su correspondiente título que nos indica donde se desarrolla el argumento, esta división se agradece para situarse, pues la trama va transcurriendo en escenarios y personajes que se van alternando pero que confluyen hasta que finalmente desembocan en una historia que nos atrapa como la tela de una araña.

 



Es una novela diferente, con una trama adictiva. Se puede leer en dos o tres sentadas, a menos que os ocurra como a mí, que cuando algo me gusta lo alargo lo más posible.

Esta novela es difícil de etiquetar, algo que para mí no tiene demasiada importancia, pues nunca sigo esas indicaciones, pero, además esta novela se podría encuadrar en varias categorías, porque tiene de todo y para todos:  aventuras, intrigas, historias familiares, amor, drama…  Nos encontramos con toda suerte de episodios. Martina de Icaza, nuestra protagonista, es una señorita de clase alta, que ha sido educada para llevar una casa y ser mantenida por un marido rico pero, el destino no lo sabe y tenemos que ver como esa señorita que ha sido educada entre algodones tiene que trabajar como criada en una pensión de mala muerte para poder subsistir, que se encuentra sola, sin medios y que solo puede recurrir a una tía política que aprovecha para descargar en ella todos los agravios y desaires que recibió por parte de sus cuñados –padres de la protagonista- mientras duró su matrimonio.

También asistiremos a su secuestro por unos bandoleros y como se ve atacada por otra mujer por unos celos infundados y así desde la perspectiva de una vida real, con sus penurias, sus sentimientos o más bien de la falta de ellos, la autora nos lleva hacía el mundo de lo sobrenatural, con elementos fantásticos, supersticiones, nos introduce también en el mundo de esas personas que tienen dotes o facultades paranormales, capaces de percibir sensaciones o pálpitos mediante los cuales pueden adivinar el futuro.

Resumiendo, una novela con mucha calidad literaria, pues su estilo es impecable, que rompe muchas barreras y creencias y que, además, nos lleva por unos escenarios mágicos, motivo por el cual no dudo en recomendar.

 

P.D. y si, Marta Abelló a mí como a Candela, también me ha llegado su luz.


Esta reseña participa en la iniciativa:


Apartado: Made in spain - La victima o el asesino pertenecen a la case baja o marginal