sábado, 24 de abril de 2021

El buen padre - Santiago Díaz

La novela que hoy reseño, como es habitual en este blog, ha llegado a mis manos a través de la iniciativa #SoyYincanera.

 


Como nos comentó una de las jefas de la iniciativa, hace algún tiempo conoció personalmente al autor, Santiago Díaz y le sorprendió -además de por su simpatía- por la calidad de su pluma. Por eso, la oportunidad de hacer una Lectura Simultánea de esta novela ha sido no solo una satisfacción personal para ella, como nos ha contado, sino que el resto de Yincaneras hemos podido comprobar sus razones.

 




Título: El buen padre

Autor: Santiago Díaz

Editorial: Reservoir Books

Idioma: Español

Presentación: Tapa blanda con solapas

Páginas: 413

ISBN: 978-84-17910-99-0

 



Después de recibir una llamada de alarma, la policía encuentra en un chalé de una urbanización madrileña a un hombre manchado de sangre y un cuchillo con sus huellas junto al cadáver de su mujer.

Un año más tarde, un anciano se entrega a la policía afirmando ser el secuestrador de tres personas desaparecidas: el abogado defensor de su hijo, la jueza que le condenó y una joven estudiante que testificó en su contra en el juicio. Convencido de que los tres fueron sobornados, el hombre asegura que morirán uno cada semana hasta que detengan al verdadero asesino de su nuera y su hijo sea liberado.

La inspectora Indira Ramos, de una ética tan inquebrantable como su fobia a los microbios solo tiene tres semanas para resolver el caso antes de que "el buen padre" lleve a cabo su macabro plan.



Foto Lecturalia
Santiago Díaz Cortés (Madrid, 1971) es guionista de cine y de televisión con veinticinco años de carrera y cerca de seiscientos guiones escritos. Su primera novela, Talión, ganó el Premio Morella Negra 2019 y el Premio Benjamín de Tudela 2019, ha sido traducida a varios idiomas y está siendo adaptada como serie de televisión. Su segunda novela, El buen padre, inicia la serie protagonizada por la inspectora Indira Ramos, y sus derechos de traducción se han vendido al extranjero antes de su publicación.

 




Aunque la novela, por su formato, parece ligera, cuando empiezas a leerla te das cuenta de que no es así, que la trama es de las que se las trae por enrevesada, por las muchas subtramas que se originan a su vez, lo que da pie a una gran cantidad de personajes, minuciosamente perfilados y absolutamente reales, más allá de que el entorno de muchos esté a años luz de lo que una persona normal y corriente tenga oportunidad de conocer en su día a día. Por ello, precisamente, voy a destacar solamente a algunos de ellos, los que son puntales en esta historia para no extenderme demasiado ni morir en el intento:

Policías

Indira Ramos, 36 años. Es una joven inspectora de homicidios muy poco corriente, además de estar diagnosticada con un trastorno obsesivo-compulsivo que le impide tener un comportamiento medianamente normal, es una persona muy recta -actitud que ya desde su niñez le ha causado problemas- motivo por el que se ha ganado un profundo rechazo de todos sus compañeros al atreverse a delatar a un compañero por colocar pruebas falsas. 



Iván Moreno, Subinspector del equipo de la Inspectora Ramos. La relación de profundo desprecio entre él y su jefa es recíproca, no se aguantan ninguno de los dos, precisamente porque aquella delación de Indira tuvo un damnificado, que fue el mejor amigo y mentor del subinspector y desde entonces se ve incapaz de reprimir su repulsa, sin importarle las causas disciplinarias que su actitud implica, que no le permiten presentarse a los exámenes de ascenso a pesar de cumplir todos los requisitos exigidos.


Si por ella fuese, le echaría de su equipo, pero Moreno es el policía con más instinto que conoce

Oscar Jimeno, es un joven abogado, psicólogo y criminólogo que trabaja en el equipo de la inspectora Ramos como oficial. Desde niño quiso ser policía, aunque con un coeficiente intelectual a la altura de Albert Einstein podría haber ejercido cualquier carrera; pero, muy a su pesar, su gran inteligencia, no le proporciona la osadía y el arrojo necesario para el ejercicio de la profesión que ha elegido.

Los secuestrados

Almudena García, 59 años, jueza de un Juzgado de violencia de género, se acababa de incorporar a estos juzgados y su primer caso fue el del asesinato de Andrea Montero. La jueza tiene un secreto, que de conocerse puede acabar con su impoluta carrera de forma fulminante.

Juan Carlos Solozábal, de 40 años. Es el abogado que defendió a Gonzalo Fonseca. Lo contrató su padre, Ramón Fonseca, quien le conoció en un viaje. El abogado tiene una comprometida situación sentimental en el momento en el que es secuestrado.

Noelia Sampedro, de 22 años. Es una joven estudiante de Comunicación Audiovisual que saca unas notas muy buenas notas. Además, físicamente Noelia es una mujer muy guapa y, a pesar de su juventud ha sabido sacar partido de ello.

Otros

Ramón Fonseca, es un anciano que se trasladó a Madrid desde Málaga, cuando acusaron a su hijo del asesinato de su esposa.  Lleva un año viviendo en Madrid y su esposa murió recientemente. Ramón cree firmemente en la inocencia de su hijo y sostiene que el juicio en el que éste fue condenado fue una farsa y, como ya no tiene nada que perder, urde un secuestro buscando la justicia que está seguro no ha funcionado con su hijo y maquina una trama tan diabólica como bien ejecutada, para obligar a la policía a que reabra el caso y demuestre la inocencia de su hijo condenado a veinte años de prisión por el asesinato de la que fue su esposa.

Gonzalo Fonseca, de 43 años, hijo de Ramón Fonseca, se encuentra en prisión, acusado del asesinato de esposa, Andrea Montero. Gonzalo, trabajaba como director comercial de una marca de electrodomésticos, donde tenía un buen sueldo y hasta el momento de su detención no tenía ningún antecedente penal.

Andrea Montero, la mujer asesinada y esposa de Gonzalo Fonseca, tenía 37 años cuando falleció. Tampoco tenía antecedentes penales. Estudió una ingeniería y trabajaba desde hacía varios años como jefa de obra de una importante constructora. Sus ingresos eran casi el doble que los de su marido, lo que les permitían mantener un elevado nivel de vida.

Sebastián Oller, de 62 años, es un empresario madrileño casado y con tres hijos dueño de un grupo de empresas de lo más diverso: restaurantes, salas de fiestas, negocios de importación-exportación, pero la joya de la corona es la su constructora. Sebastián ha tenido problemas con la ley por obras ilegales y supuestos sobornos, pero está bien relacionado y ha salido de rositas sin pasar por presidio.



La acción se desarrolla principalmente en Madrid, salvo un pequeño viaje a la provincia de Málaga. 

En Madrid, de la mano de sus personajes, que ejercen como cicerones de excepción, conoceremos algunos de los rincones más significativos de la capital, mientras aprendemos algunos detalles de lo más interesantes, como el que el solar donde hoy en día se ubican los Nuevos Ministerios, en pleno Paseo de la Castellana, era donde antiguamente se encontraba el hipódromo. Curiosamente, he leído novelas donde este lugar aparecía, pero siempre he sido incapaz de ubicarlo.



La trama transcurre en el presente, salvo el primer capítulo que comienza un año antes, cuando la policía acude a un domicilio porque una vecina ha oído gritos y allí descubren el cadáver de una mujer y en la habitación de al lado a un hombre ensangrentado con un cuchillo a su lado, también manchado de sangre.  A partir de ese momento se inicia la pertinente investigación policial que concluye en un juicio en el que se dictamina la culpabilidad del sujeto a pesar de que éste nunca la ha admitido.

La presentación -rustica con solapas- con una cubierta que no puede ser más sencilla, a tres colores: negro, rojo y blanco, muestra la imagen de un reloj de arena roto con la marca de un disparo, pero a pesar de su sencillez es una buena alegoría de lo que nos vamos a encontrar.

La historia está estructurada en cinco partes que se dividen en 89 capítulos muy cortos que además de leerse muy bien por lo ágil que es la prosa del autor, van in crescendo en cuanto a intriga a medida que la trama avanza. Al final nos encontramos con los agradecimientos.   Está contada en tercera persona por un narrador omnisciente.

Como decía antes, el primer capítulo comienza un año antes y, a partir de ese momento, la trama transcurre en el presente, en un espacio temporal muy corto de tan solo tres semanas. También encontramos en el argumento saltos atrás que nos permiten conocer detalles importantes sobre los personajes.



Esta es la primera novela que leo de Santiago Díaz, y para mi vergüenza, he de decir que tengo en la estantería de los libros pendientes su primera obra: Talión, que mi hermana me regaló, hace un par de años -no sé con qué motivo- y que a pesar de su buena recomendación no he encontrado tiempo para leerla, a lo cual pienso poner remedio sin ninguna dilación, porque, he de decir y con toda justicia, que me ha encantado esta novela.


Y, ahora mismo, me cuesta mucho explicar si ha sido por lo bien construidos que están los personajes, o por el acierto de sus diálogos, tan inteligentes como ilustrativos de cada situación, o por la intensidad tanto de su trama principal como la de las secundarias, por lo bien escrita que está o, sencillamente, por los mil y un detalles que te llevan a vivir esta historia intensamente, porque sabiendo que se trata de ficción, en todo momento sientes que es más real que la vida misma.

Es una novela que si no fuese porque tengo la extraña manía de demorar todo aquello que me gusta mucho, pensando que alargándolo el placer que me suscita durará más, se podría leer de una sentada, o como mucho de dos, porque la intriga es incontrolable.

Todo en esta novela es de nota, como ya dije antes: desde los personajes hasta las tramas (da igual que sea la principal como las secundarias que afectan a otros personajes), porque a medida que van concluyendo, a medida que se van dirimiendo los conflictos, asistimos a un final totalmente extraordinario, que no por más impredecible es menos verosímil, precisamente porque su desenlace es de lo más espectacular, similar a una traca en la que se estallido final siempre es sorprendente.

Reflexión: Hay cosas que deben hacerse y se hacen, pero nunca se habla de ellas. Uno no trata de justificarlas; no pueden ser justificadas. Se hacen, simplemente.

Esta reseña participa en la iniciativa #YincanaCriminal 2021:

 


En el apartado: La acción transcurre en Barcelona o Madrid de la sección Made in Spain






jueves, 8 de abril de 2021

Los muertos no saben nadar - Ana Lena Rivera

Esta novela llego a mis manos por gentileza de la editorial Maeva a través de la iniciativa #SoyYincanera, a quienes doy las gracias por ello. 




Me hizo mucha ilusión recibirla, pues la autora ya es una vieja conocida para mí. He leído sus dos novelas anteriores: Un asesino en tu sombra y Lo que callan los muertos -que me encantaron- y también tuve la suerte de asistir a un encuentro en la editorial en la que las yincaneras allí presentes disfrutamos de la presencia de la autora, quien nos contó sus nuevos proyectos ante una merienda asturiana en la que no faltaba ninguno de los deliciosos dulces asturianos, incluidas las famosas Moscovitas. Fue una tarde inolvidable.

 



Título: Los muertos no saben nadar

Autora: Ana Lena Rivera

Editorial: Maeva Ediciones (10 marzo 2021)

Presentación: Tapa blanda

Páginas: 470

ISBN: 978-84-18184-24-6



En pleno mes de diciembre, en la playa de San Lorenzo de Gijón un niño encuentra el brazo amputado de un hombre en el agujero del muro donde guarda sus tesoros. El brazo pertenece a Alfredo Santamaría, que estaba siendo investigado en la comisaría central de Oviedo por una presunta estafa piramidal. El jefe de la Policía del Principado asigna el caso al comisario Rafael Miralles. Gracia San Sebastián, investigadora de fraudes contratada por la policía para indagar en las finanzas de la víctima, tiene que desentrañar un complejo entramado de blanqueo de dinero en el que interviene un poderoso grupo de mafiosos rumanos sin escrúpulos. En su vida personal, la relación con Rodrigo sigue viento en popa para disgusto de su exmarido, Jorge, que viene de visita desde Estados Unidos para gestionar un ambicioso proyecto empresarial.

 



Ana Lena Rivera nació en Oviedo en 1972. Estudió Derecho y Administración de Empresas en ICADE, en Madrid. Después de veinte años como directiva en una gran multinacional, cambió los negocios por su gran pasión coincidiendo con el nacimiento de su hijo, Alejandro. Junto a él nació también Gracia San Sebastián, la investigadora protagonista de su serie de intriga. Lo que callan los muertos ha recibido el Premio Torrente Ballester. Finalista del Premio Tuber Melanosporum que entrega el Festival Morella Negra com la Trufa.

 

Nos encontramos múltiples personajes: los viejos conocidos,  como doña Adela, la madre de Gracia que como siempre está sembrada en sus conclusiones y de la que sin ella la serie no sería la misma; Barbara, su hermana; Sarah, su amiga, farmacéutica, que no ha cambiado lo más mínimo; aparece brevemente Jorge, su ya casi ex marido con un breve papel, aunque muy esclarecedor; también está Rodrigo, uno de sus dos jefes y nuevo novio de la protagonista que en esta novela vamos descubriendo facetas de su vida que nos ayudan a conocerle mejor; por su puesto no pueden faltar el comisario Rafael Miralles, al que la autora ha decidido poner a régimen y, como no, Geni, su encantadora esposa, que cada día va llevándonos a todos a su terreno y vamos a terminar haciendo un club de fans.

Y, por supuesto, tenemos a Gracia San Sebastián, nuestra protagonista. En esta entrega el tiempo va pasando y Gracia está más asentada, tanto profesional como emocionalmente.  Y esta evolución es significativa en el aspecto sentimental, ya que está nuevamente enamorada y parece que ha superado el trauma que le dejó la muerte de su hijo Martín.  También en el aspecto profesional la evolución también es importante, pues los casos que investiga tienen más relevancia, son más complejos y los resultados obtenidos le están creando un buen nombre en la profesión.

Entre los nuevos personajes, aunque no los únicos, tenemos a:

Mario Menéndez Tapia, jefe de policía del Principado. Emocionalmente esta aburrido de la vida que lleva. La única afición que tiene es cantar en la coral. No le gusta trabajar con mujeres, no se siente cómodo con ellas y no ve con buenos ojos el contrato que le han ofrecido a Gracia como consultora externa de la policía y además se permite el lujo de dejárselo notar.

Fernando Sarabia, Inspector jefe de la comisaría central de Oviedo, trabaja a las órdenes de Miralles. Es un joven brillante, discreto, minucioso y muy ambicioso que tiene el sueño de convertirse en el comisario más joven y ve este caso como su trampolín para conseguirlo.  Menos mal que Miralles, que le conoce, no le pierde de vista.

Alfredo Santamaría, de 47 años, Es un importante hombre de negocios Director general y director  financiero de InverOriental  y principal sospechoso de ser el beneficiario de una “potencial” estafa inmobiliaria. Es la oveja negra de una reconocida familia, pero empezó muy joven a delinquir, ya estando en la universidad fue acusado de un delito de falsificación de tarjetas de crédito y una vez licenciado siguió por ese mismo camino

 


La autora ambienta sus novelas en lugares conocidos de su Asturias natal y consigue hacernos sentir sus emociones describiendo escenas, lugares, restaurantes o gastronomía con todo lujo de detalle incluso, como en esta novela, cuando nos pasea por Paris cuando va un fin de semana, nos trasmite esa sensación.


Gijón es un concejo – que así se denominan los municipios asturianos- que tiene censado en el año 2020 una población de 271.717 habitantes. Está situada a 28 km. de Oviedo y 26 de Avilés, estas tres importantes ciudades están unidas por una autopista conocida popularmente como “la Y griega”. 




Gijón, además es una de las grandes ciudades turísticas del norte de España, conocida por su patrimonio marítimo, sus monumentos y sus importantes eventos culturales.

Oviedo la capital de Asturias y del Principado una ciudad situada en el noroeste de España entre la cordillera cantábrica y el golfo de Vizcaya.  Es el segundo municipio más poblado de Asturias, (el primero es Gijón). Woody Allen cuando visitó la ciudad para recoger su premio Príncipe de Asturias la describió "como una ciudad de cuento de hadas donde todo es antiguo, limpio y agradable…" y no pudo describirla mejor, pues es una ciudad simpática, su gente es amable, la comida exquisita. 



Es una ciudad de unas dimensiones lo suficientemente cómodas como para que te puedas permitir el lujo de pasear mientras admiras su casco antiguo medieval de una forma muy agradable mientras camina por sus calles peatonales, jalonadas de terrazas y restaurantes, mientras contemplas los edificios más emblemáticos: sus iglesias, la catedral con su torre de estilo gótico, la Cámara Santa; pasear por la plaza del Ayuntamiento, el Fontán, sus  museos … e incluso, se puede hacer una ruta de sus esculturas urbanas, situadas en lugares emblemáticos de la ciudad, con obras de Úrculo, Botero y muchos más artistas; sus parques, sus zonas de ocio, como el boulevard de la sidra 
y, alejándose un poco del casco urbano, visitar sus importantes monumentos prerrománicos, unos situados en las afueras de la ciudad como Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo y otros dentro del propio casco urbano. 



Y, en este colorido entorno, Gracia San Sebastián se convierte en nuestra cicerone particular. 


Los muertos no saben nadar es una novela que se presenta en formato de tapa blanda, con solapa. La portada muestra una imagen muy cuidada y sugerente y sigue la estética de las dos novelas anteriores de la misma serie: en ella se ve la espalda de una mujer en la famosa playa de San Lorenzo de Gijón, con la conocida iglesia de San Pedro al fondo.  

Al abrir la novela nos encontramos con una nota de la editorial a modo de presentación, en la que se resume el argumento, después nos ofrecen dos planos de los dos principales escenarios Gijón y Oviedo; esta última ciudad después de leer las dos anteriores novelas, la vivo y disfruto como si fuese la ciudad en la que habito.

La novela tiene 470 páginas que se estructuran en una pequeña introducción, 22 capítulos y un epílogo. Está narrada en primera persona en la voz de Gracia y con un narrador omnisciente para las demás voces. 

Con respecto a la trama, nos encontramos con dos líneas temporales, una que empieza el 14 de febrero de 2019, y otra que comienza el sábado 7 de diciembre del mismo año y, aunque en algunos capítulos se mezclan ambas tramas temporales, esto no da lugar a ningún error de interpretación, ya que están perfectamente especificada la fecha en la que transcurre esa parte del argumento. Es una lectura ágil, los acontecimientos hacen que las páginas vuelen y que en ningún momento decaiga la atención.

 


Nuevamente leer una novela de Ana Lena Rivera es un placer para mí. Me gusta mucho su estilo.  Es una lectura que se vive, porque los personajes son realistas, creíbles… obviamente con sus luces y sus sombras, pero todos ellos muy bien perfilados. 


La trama está muy bien planteada y eso que argumentar una estafa con tantas y variadas ramificaciones tiene mucho mérito. El desenlace no deja ningún cabo suelto excepto por un pequeño giro final, a modo de inesperada propina al final, "simpático" y que sorprende.

Se observa una evolución en las novelas según se va avanzando la serie: la segunda me gustó más que la primera y en esta tercera parte, vemos como los personajes van perfeccionándose -literariamente hablando- quizás la mayor transformación la encontramos en una Gracia que está nuevamente enamorada y que ha recuperado la ilusión y las ganas de crear una nueva familia. 


A la vez está entusiasmada con su nuevo proyecto profesional de colaboración con la policía.  También el argumento es mucho más complejo que en las anteriores, donde una banda mafiosa internacional de delincuentes ha urdido un negocio muy complejo, lucrativo y difícil de detectar, claro que no cuentan con que una investigadora de fraudes, como Gracia, conseguirá esclarecer y descubrir todos los recovecos del fraude que han creado.

P.S.: cuidado con ese Lucas, que nos aparece en el epílogo...


Esta reseña participa en la iniciativa:


Apartado: La acción transcurre en cualquier ciudad española, excepto Barcelona o Madrid